domingo, 20 de fevereiro de 2022

Redención


Días difíciles...

Justo ayer yo tenía mis alas brancas.
Pero el orgullo, el egoísmo y la maldad ocuparon mi corazón, hice cosas de las que no estoy orgullosa.

Mis alas se volvieron negras. Fuí un ángel malo.

Han pasado tantos años y todavía me siento envuelta en las consecuencias de mis actos, aún no he podido liberarme del sentimiento de culpa.

Las personas a las que he lastimado pueden no recordar, tal vez las cicatrices ya no duelen. Pero algunos fantasmas de mis acciones todavía me persiguen y me susurran al oído, diciendo que nunca me dejarán olvidar.

Hoy mis alas son de un tono azul, envueltas en su habitual aura de tristeza.

Pero lo estoy intentando. Con todas mis fuerzas.
Ya no soy un ángel malo.
Yo sé que, algún día, tendré mis alas blancas otra vez.